“Pensar la lectura como un acto de resistencia. Una resistencia que podrá ser activa o pasiva….
La resistencia “pasiva” se corresponderá con el disfrute intrínsico del acto de leer, con la exaltación de la imaginación y el despertar de los sentidos.
Esa mínima victoria del principio de placer sobre el principio de realidad.
Leer nos acercará o alejará –según lo deseemos- del mundo y de nosotros mismos.
La otra, la resistencia “activa” tiene que ver con la autoconciencia y el saber, por lo que integra a la primera y la extiende: desde los primeros tiempos históricos, los detentadores del poder- político, económico, cultural- se desvelaron por oponer barreras –políticas, económicas, culturales- entre el gran público y el conocimiento. De este modo sucedió por siglos la propiedad privada del saber y, por lo tanto, del poder, porque poder conocer es poder hacer, que es poder cambiar. Así se llega a estos tiempos de “pensamiento único”, en el que se diseñan estrategias cada vez más modernas, efectivas y universales de sumisión.”
Prólogo de Maximiliano Tomás del libro: Cuentos para leer en el tren
Tertulia literaria Escola de Adults
Curso 2012-2013
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